Para ser James Bond, hay que ser mago

MagosDurante el auge de la Guerra fría, la Agencia Central de Inteligencia Estadounidense (CIA) contrató a un mago

americano llamado John Mulholland para capacitar a sus agentes en técnicas de prestidigitación y engaño como parte del programa ultrasecreto MKULTRA a mediados de los 50.Dos de sus textos han sobrevivido durante estas décadas y fueron finalmente desclasificados.

Los dos manuales escritos por el mago estadounidense fueron recopilados y publicados en un libro llamado “The Official CIA Manual of Trickery and Deception” de Keith Melton y Robert Wallace que pasará a formar parte de la historia de la magia y tal vez, porque no, del cine hollywoodense estilo James Bond con toques de David Copperfield. 

El libro promete entretener y alimentar la imaginación de quienes gustan de las historias de espionaje. Incluye datos sobre operaciones  secretas durante la Guerra Fría en las cuales se utilizaron pases y técnicas mágicas desde las más sencillas hasta las más complicadas.

Desde cómo ocultar objetos pequeños que se lleva consigo hasta métodos para comunicarse por medio de claves a distancia con un colega como suele hacerse en los actos de mentalismo. El escrito hace un análisis pormenorizado de los principales factores psicológicos que afectan al público y que son la base más importante del acto mágico. Hace también un recorrido histórico remontándose a la Segunda Guerra Mundial en el cual da cuenta de la relación siempre estrecha entre el arte del ilusionismo y las tareas de los servicios secretos.

En esta imagen incluida en “The Official CIA Manual of Trickery and Deception” se muestra un método particular de señales codificadas por medio de los cordones de los zapatos. Puede parecer rudimentario en la actualidad para nosotros tan acostumbrados a la tecnología. Tal vez les suene más familiar a aquellos que hayan gustado de la serie “El super agente 86”. Sin embargo habría que decir que muchas veces los principios más elementales son fácilmente desestimados y considerados obsoletos y es precisamente allí donde radica su eficacia. Esto los magos deberían saberlo muy bien.