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Como su nombre lo indica la magia de cerca tiene un elemento distintivo que provoca una gran reacción en los espectadores: la proximidad. Todo ocurre a centímetros del público, delante de sus ojos, inclusive en sus propias manos. Pequeños milagros llevados a a cabo con objetos cotidianos: monedas, cigarrillos, naipes, cosas proporcionadas por la misma audiencia.
La cercanía de esta clase de ilusiones tiene un enorme impacto en el público ya que este experimenta la magia de manera mucho más sensible y próxima.
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